sábado, 28 de septiembre de 2024

Que miremos hacia el Congo -o Sudán o Etiopía-, cada vez es más difícil

Quienes cada día tratamos, en sus diferentes formas, de que se sepa lo que pasa en países en que sufrimiento y olvido van de la mano -la República Democrática del Congo (RDC), Sudán o Etiopia, por ejemplo- sufrimos cada día viendo la doble vara en que se miden los sufrimientos, las muertes o la miseria de estos pueblos comparados con otros. Raro será que se hable de una masacre en el Congo, por grande que ésta sea, mientras nos lloverán noticias sobre tiroteos, disturbios o riñas en EEUU, Reino Unido u otros países europeos. Nuestros telediarios dedicarán algún rato a la "dramática situación" que se vive en Sudán o Etiopía con guerras, refugiados, inundaciones o epidemias, mientras serán incontables los minutos dedicados a pasarelas, galas o noticias de sociedad anecdóticas.

Es lo diario, un continuo desprecio informativo hacia la realidad -casi siempre mala- de millones de seres humanos, crisis catastróficas y futuros enterrados. Pero, como en el circo, vamos al más difícil todavía, conseguir que salga una noticia de alguno de estos países, que un determinado número de personas se fije en lo que pasa en ellos o que gobiernos y grandes instituciones hagan algo por ayudarles o enmendar errores que los atormentan, se presenta en momentos como estos casi como un imposible. Leíamos hace poco que la situación de Ucrania, Gaza y Venezuela tendrían prioridad en nada más y nada menos que la actual Asamblea de la ONU, una de las citas más importantes para intentar arreglar asuntos de todo el mundo.

¿A quién le va a importar que niños congoleños estén muriendo tras el sufrimiento de sus cuerpos completamente cubiertos de dolorosos bultos que provoca la mpox, que cientos de miles de personas se hacinen como ganado en torno a la ciudad de Goma, que miles de personas estén muriendo en Sudán sin que nos llegue una sola imagen o que Etiopía afronte otra guerra poco tiempo después de una de la que nadie aquí se enteró, aunque costó 600.000 vidas cuando una catástrofe nuclear podría ser la conclusión de la guerra en Ucrania o en cualquier momento se puede incendiar el Próximo Oriente afectando al petróleo sin el que no sabemos vivir y, a continuación, poniendo patas arriba nuestra economía?

Los muertos del Congo, Sudán, Etiopía, Mali o Nigeria son muertos discretos, mueren en silencio, no lo notamos. Los entierran, o no, y nuestras vidas no sufren el más mínimo sobresalto por ello. Los gritos de sufrimiento de estos pueblos se pierden en la inmensidad que separa su mundo del nuestro y no tienen el altavoz de unos medios de comunicación que comunican según y cómo. Sus crisis, sus catástrofes... serán muy grandes, nadie lo duda pero, como mucho, salpicarán en forma de emigrantes que llegan en un número reducido, por mucho que sean suficientes para que en nuestras encuestas representen nuestra mayor preocupación.

Pero seguiremos en el intento. Mientras muchos oídos prefieren escuchar la música alta para que no les llegue ningún eco -ni de estas tragedias ni de otras- aún quedan personas dispuestas a escuchar y a no conformarse con las noticias del telediario ni con los recurrentes temas de tertulias y debates. Merecen el esfuerzo de que, con limitados medios, seamos el pequeño eco de un ruido ensordecedor.


@CongoActual


lunes, 16 de septiembre de 2024

Los verdaderos motivos de la rebelión del M-23 en el Congo

Desde finales de 2021 la ya de por sí exacerbada violencia que sufre la población congoleña en el Este del país se complicó mucho más con el resurgimiento de la milicia del M-23 (Movimiento 23 de Marzo), un grupo tutsi congoleño que abandonó la lucha en 2013 y cuyos miembros vivían principalmente en campos de refugiados en la vecina Uganda. En la actualidad, tras controlar grandes territorios de la provincia congoleña de Kivu Norte, nadie duda de que esta milicia recibe –y es la base de sus éxitos frente al caótico Ejército congoleño- ayuda del régimen ruandés del tutsi Paul Kagame, no solo con pertrechos y armamento sino con la participación del Ejército ruandés que tiene presencia de varios miles de sus soldados en territorio congoleño.

lunes, 2 de septiembre de 2024

Niñas en la prostitución en Pakadjuma, una crisis humana y social

El barrio marginal de Pakadjuma, situado en Kinshasa, es el escenario de una trágica realidad: muchas niñas se ven obligadas a dedicarse a la prostitución para sobrevivir. Esta terrible situación, reflejo de la extrema precariedad y abandono por parte de las autoridades, exige una respuesta urgente y coordinada para proteger a estas niñas y garantizarles un futuro brillante.


Sólo tiene doce años pero ya se ha visto obligada a dedicarse a la prostitución...

Pakadjuma es uno de los barrios marginales más desfavorecidos de Kinshasa. Los residentes allí viven en condiciones de pobreza cercanas a la miseria absoluta, sin acceso a servicios básicos como agua potable, saneamiento, educación y atención médica. Para muchas familias, los recursos son tan limitados que los niños, especialmente las niñas, a menudo se ven obligados a buscar medios de vida desesperados.

Entre estos medios, la prostitución lamentablemente se ha convertido en una práctica común. Las niñas, a partir de los 12 años, 14 años para las menos precoces, se encuentran atrapadas en esta espiral de violencia y explotación.

lunes, 12 de agosto de 2024

R. D. del Congo: El respeto a los pueblos indígenas es clave para afrontar la crisis climática


Publicado el 29 de julio de 2024 por Minority Rights Group

La expulsión forzosa de la comunidad indígena batwa de sus tierras ancestrales ubicadas en el Parque Nacional Kahuzi-Biega (PNKB) constituye una violación de sus derechos por parte del gobierno de la República Democrática del Congo (RDC), señala la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos  en una decisión histórica.

Esta decisión reconoce que los batwa son los mejores guardianes de la biodiversidad y exige que regresen a sus tierras.

“Esta es una gran victoria para el movimiento por la justicia climática”,

viernes, 2 de agosto de 2024

Cómo EEUU y la UE tratan de engañarnos sobre lo que hacen en el Congo

Los últimos días de julio han juntado una serie de hechos que nos muestran cómo potencias como EEU o la Unión Europea tratan de engañarnos para que no veamos  cómo actúan en la República Democrática del Congo. Veamos.

martes, 16 de julio de 2024

Rep. Dem. del Congo ¿Se puede ocultar la muerte de decenas de estudiantes?

En junio se celebraron, como cada año, los llamados exámenes estatales o exámenes finales en la República Democrática del Congo (RDC) que concentran en 2.800 centros escolares a cerca de un millón de estudiantes. En algunos territorios del Este, azotados por la violencia y los grupos armados, estos exámenes se tuvieron que realizar, literalmente, entre bombas y disparos. 

Tenía miedo de hacer el examen por las bombas que estaban lanzando en la zona. Tuve que superar mi miedo para decidirme a presentarme, contaba un estudiante, una vez superada la prueba.

Una de las zonas más peligrosas son los territorios de Masisi y Rutshuru, en la provincia de Kivu Norte, ocupados en gran parte por la milicia del M-23 que, apoyada por Ruanda, mantiene continuos combates, incluso con artillería, con el Ejército congoleño. Era en el territorio de Masisi, concretamente en la población de Remeka, donde surgía el 27 de junio una terrible noticia que hablaba de la caída de una o varias bombas en un centro escolar mientras se realizaban los exámenes finales y que había provocado la muerte de muchos estudiantes. Pero a la terrible noticia se unía la sorpresa: eran muy pocos los medios que la daban y, en general, existía un silencio mediático y oficial como si nada hubiera ocurrido.

domingo, 16 de junio de 2024

Créditos de carbono: un resumen de abusos, fraude y corrupción en el Congo y África

Los créditos o bonos de carbono surgieron en el Protocolo de Kyoto en 1997 con la pretendida finalidad de reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera y fueron posteriormente desarrollados más ampliamente tras el Acuerdo de París de 2015. Mediante este mecanismo los países que se comprometían a reducir sus emisiones -desarrollados e industrializados en la mayoría de los casos- podían cumplir sus compromisos sin reducirlas total o parcialmente  al comprar derechos de emisión (un crédito=una tonelada de CO2) a países de bajas emisiones, dentro de lo que hoy se denomina mercado obligatorio. También, a través del mercado voluntario, países y empresas pueden compensar sus emisiones de CO2 de nuevos proyectos invirtiendo contra la deforestación, captura de CO2, etc. en países en desarrollo.

En definitiva, se conseguía así que los países desarrollados pudieran mantener una economía expansiva sobre el consumo de combustibles fósiles sin merma en su crecimiento y se dotaba a los países en desarrollo -o subdesarrollados- de financiación o medios para combatir el cambio climático. O al menos ésta era la teoría porque el mecanismo de créditos de carbono permite a unos seguir contaminando y exponiendo a otros a seguir sufriendo los efectos catastróficos del calentamiento global.

Sin entrar en profundidad en el sistema en sí, vamos a ver cómo, una vez más, la República Democrática del Congo (RDC) y otros países africanos -siendo ínfima la contribución de África al cambio climático- son campo para el fraude y el abuso de este sistema. 

Mercenarios en el Congo, otra historia que se repite

La presencia de mercenarios en el Congo no es nada nuevo y va parejo a su independencia y a las guerras que se desataron tras ésta. Los prim...