Hace unas semanas, Ebuteli, instituto
de investigación congoleño sobre política, gobernanza y violencia, publicaba el
fruto de una investigación titulándolo El
resurgimiento del M23: rivalidades regionales, política de donantes y bloqueo
del proceso de paz donde ofrecía una visión muy diferente de los motivos
que hasta ahora se han manejado para explicar el resurgimiento de este grupo
armado. Tras leer el informe, hemos hablado con unos de los investigadores de
este instituto, Reagan Miviri, para poder aclarar estas informaciones.
LOS
ARGUMENTOS DE LA REBELIÓN
Tanto el M-23 como su mentor
no reconocido, Ruanda, han justificado esta invasión por motivos parecidos al
de otras invasiones ruandesas de décadas pasadas –y que reportaron a Ruanda
inmensos beneficios económicos adueñándose de minas y recursos-: la persecución
y ataques contra población de la etnia tutsi en el Este de la RDC.
Paradójicamente, si bien existen abusos y discursos de odio contra la comunidad
tutsi congoleña, cuando realmente han aumentado ha sido a raíz de la nueva
rebelión del M-23.
Contrariamente
a las narrativas presentadas por el gobierno de Ruanda y el M23, según las
cuales la rebelión surgió como respuesta a la violencia antitutsi (…) vemos que
es más bien el ascenso del poder del M23 el que condujo al fortalecimiento de
estos fenómenos, se lee en el informe.
La existencia en Ruanda de
más 80.000 congoleños en cinco campamentos, la mayoría de etnia tutsi y algunos
viviendo allí desde hace décadas, podría verse como un motivo de presión sobre
el régimen ruandés para apoyar la rebelión del M-23 pero, de la misma manera
que el gobierno ruandés no se suele pronunciar sobre agresiones a banyamulenges
–tutsis congoleños- ha llegado a reprimir protestas en su territorio de estos
mismos refugiados y sería más correcto afirmar que está utilizándolos para
justificar el conflicto actual que protagoniza el M-23.
Otro de los grandes
argumentos de Ruanda para intervenir directa o indirectamente en el Este
congoleño es la existencia de la milicia hutu de las Fuerzas Democráticas de
Liberación de Ruanda (FDLR), formadas tras la huida al entonces Zaire (hoy RDC)
de los responsables del genocidio ruandés de 1994 y herederas de éstos. Ruanda
denuncia continuamente la presencia en suelo congoleño de las FDLR –que como
objetivo tenían derrocar al régimen tutsi surgido tras el genocidio y que hoy
están muy debilitadas- y el apoyo y colaboración del Ejército congoleño con
estos rebeldes ruandeses.
Hay
pruebas de colaboración con las FDLR. Sí, hay cosas en las que pensar. Sin
embargo, Ruanda está utilizando la cuestión de las FDLR para justificar su
agresión contra la República Democrática del Congo. Recordemos que la República
Democrática del Congo aceptó varias veces acoger al ejército ruandés para
neutralizar a las FDLR. Ruanda incluso celebró los resultados de las
operaciones, pero el pretexto sigue ahí. Como parte de la mediación angoleña,
la RDC ha propuesto una vez más un plan para neutralizar a las FDLR,
nos explica el investigador
de Ebuteli, Reagan Miviri.
RUANDA,
LA PREFERIDA DE OCCIDENTE Y AISLADA POR SUS VECINOS
Ruanda y su presidente, Paul
Kagame, son los favoritos de países y comunidades como EEUU, Unión Europea o
Reino Unido para hacer negocios y enviar ayuda en la región de los Grandes
Lagos, obviando las prácticas dictatoriales de Kagame y los continuos abusos
contra los derechos humanos de su régimen, por no hablar del ya comentado
intervencionismo en suelo congoleño. Tanto es así que el celebrado milagro ruandés se asienta en gran parte
en la ayuda exterior que en 2021 equivalió al 74% del presupuesto ruandés –el
resto tiene mucho que ver con el saqueo de la RDC por parte ruandesa-.
La “comunidad internacional”
que denuncia y condena el apoyo de Ruanda al M-23 y le pide sacar sus tropas de
la RDC establece acuerdos comerciales preferenciales con Ruanda (Unión
Europea), acuerdos para la deportación de inmigrantes (Reino Unido), celebra
grandes cumbres en Kigali (Commonwealth y FIFA) o promociona el turismo en
Ruanda (varios grandes equipos de fútbol europeos). De esta manera, se puede
afirmar sin lugar a dudas que Ruanda cesaría su apoyo al M-23 y éste tendría
que abandonar la lucha armada, si esa “comunidad internacional” quisiera, y
sancionara al régimen de Paul Kagame.
De
hecho, creemos que para poner fin a la crisis del M23 se necesita una presión y
un compromiso mucho mayores en Kigali,
nos dice Reagan Miviri,
mientras en su informe, Ebuteli recuerda
La
caída de (la ciudad de) Goma
(durante la anterior rebelión del M-23 que finalizó en 2013) provocó una fuerte reacción internacional y
fue el principio del fin de la rebelión, que se retiró de la ciudad después de
ocho días. Ruanda se vio sometida a una intensa presión diplomática, que tuvo
como resultado la suspensión de más de 200 millones de dólares de ayuda a
Ruanda y el fin del apoyo de Kigali a la rebelión
Pero esa Ruanda que cortejan
los países occidentales –y otros más al Este, según vemos desde aquí el mapa
del mundo- ha ido siendo aislada por sus vecinos de la región de los Grandes
Lagos.
Los
países de la región llevan varios años compitiendo por la influencia en el Este
del Congo por razones de seguridad, políticas y económicas, incluido el control
de los circuitos comerciales legales e ilegales. Nada indica que Ruanda quiera
apropiarse de los territorios fronterizos sino más bien sacar provecho económico
de ellos y utilizarlos para asegurar su estrecho territorio
nos explica el investigador de Ebuteli.
Equipos
de Uganda responsables de la construcción de la carretera comenzaron a trabajar
para conectar Kivu del Norte e Ituri (RDC) con Kampala (Uganda), lo que
corría el riesgo de excluir el lucrativo comercio de Ruanda entre el Este del
Congo y la costa de África Oriental. En enero de 2022, Tanzania y Burundi
firmaron un acuerdo para construir el último tramo del ferrocarril que podría
conectar a los dos países, formando así otra ruta de comercio potencial sin
pasar por Ruanda. Este aislamiento ha sido uno de los principales impulsores de
su apoyo al M23,
se lee en el informe El resurgimiento del M23: rivalidades
regionales, política de donantes y bloqueo del proceso de paz.
COMO
NO PODÍA SER DE OTRA MANERA, EL ORO ALIMENTA ESTA CRISIS
Aunque relacionamos el Este
congoleño con el coltán no se le da la importancia debida al oro pero este
informe incide especialmente en él para explicar las ambiciones de los vecinos
de la RDC en este país. Como se lee en el mismo, el 59% de las exportaciones
ugandesas en 2020 correspondieron a oro. En el caso de Burundi fueron el 63% en
2014.
Los
comerciantes contrabandean grandes cantidades de oro a través de la frontera, a
veces con la complicidad de funcionarios de seguridad congoleños. El comercio
se beneficia de un Estado congoleño que tiene altos impuestos y un control
débil. Los estados vecinos se benefician del desorden congoleño. Aunque la
conexión entre estos fraudes y la escalada del M-23 no está del todo clara,
este tipo de compromiso económico se beneficia de la protección política,
cita el informe de Ebuteli.
Esto no quita que el famoso
coltán esté jugando un papel importante en el resurgimiento del M-23 que, tras
ocupar buena parte de los territorios de Rutshuru y Masisi, ha derivado su
ofensiva también al de Lubero –al norte, y más cerca del oro- y al sur,
controlando la zona minera de Rubaya, la capital mundial del coltán, moviéndose
también hacia la provincia de Kivu Sur, buscando una salida por el lago Kivu
para llevar ese coltán directamente a Ruanda, evitando largos recorridos por
carretera con motocicletas cargadas de sacos.
Además
del oro está el coltán. El yacimiento minero de Rubaya, uno de los más importantes
del este de la República Democrática del Congo, quedó bajo el control del M-23.
Existe preocupación por la contaminación de la cadena de suministro de coltán
en la economía global,
nos dice Reagan Miviri.
EN
CONCLUSIÓN
Todo nos lleva a poder ver
el resurgimiento del M-23 como un nuevo movimiento en el tablero de la región
de los Grandes Lagos y el control de sus recursos, sobre la base de la
inestabilidad permanente del gigante congoleño que lo debilita y que deja a sus
voraces vecinos una tarta inmensa de recursos que consumir y exportar al mundo
entero con el conocimiento y el beneplácito del mundo desarrollado o en vías de
desarrollo que, sin mancharse las manos, contempla, cuando no anima, una
sucesión de crisis que someten a la miseria a los pueblos de la región, muy
especialmente al congoleño.
@CongoActual
Nuestro agradecimiento a
Reagan Miviri, Ange Makadi Ngoy y Naomie Moke
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