La presencia de mercenarios en el Congo no es nada nuevo y va parejo a su independencia y a las guerras que se desataron tras ésta. Los primeros habrían empezado contratados por la independizada provincia de Katanga que a través del irlandés Mike Hoare reunió a veteranos británicos y alemanes de la Segunda Guerra Mundial como oficiales de jóvenes blancos de Sudáfrica, Rodesia y Namibia.
El golpe de Estado de Mobutu en 1965 acabó con los mercenarios como fuerza de combate y pasaron a ser durante un tiempo sanguinarios represores al servicio del dictador. Durante ese período se rebelaron en varias ocasiones. A esta mezcla de aventura y destrucción también se unieron unas decenas de españoles de la España franquista.
Pero los últimos tiempos el Este congoleño ha vuelto a tener entre sus combates a extranjeros a sueldo por parte del gobierno congoleño. Al margen de rumores, me voy a referir a lo que está comprobado.






