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En los años treinta el entonces Congo Belga era el mayor productor mundial de uranio y tras él andaban los países que querían fabricar una bomba atómica. El uranio estaba en la mina de Shinkolobwe, a treinta kilómetros de la actual ciudad de Likasi, en la región minera de Katanga, y de ella salió el 80% del uranio de la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima y parte del que se utilizó para fabricar el plutonio de la de Nagasaki. Fue abandonada en 1960 y clausurada en 2004, tras el hundimiento de uno de sus pozos en el que murieron ocho personas. No obstante, y pese a estar cercada por vallas y vigilada, se sigue sacando de ella uranio ilegalmente previo soborno a los vigilantes.
Pero en el conocido como Cinturón del Cobre, situado en la región de Katanga, al sur de la República Democrática del Congo (RDC) y el norte de Zambia, el uranio se encuentra distribuido por todo el subsuelo asociado al cobalto -que a su vez se encuentra en menas junto al cobre o el níquel- y, por lo tanto, se extrae junto a este metal. Los procesos de relave del mineral obtenido en las minas y, en el caso del cobalto, su transformación en hidróxido de cobalto crudo hacen que parte del uranio "se desprenda", pero no evita que la mayor parte de él viaje junto al cobalto a las refinerías donde, ahí sí, con otros procesos separarán por completo el cobalto y el uranio y dejarán éste disponible para su uso civil o militar.
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| Los autores de la investigación científica |
La demanda de cobalto, provocada por el aumento de la producción de coches eléctricos, la electrónica portátil y el consumo de la industria militar y aeroespacial, no deja de crecer y en 2025 subió un 13% y de las 276.000 toneladas extraídas, el 73% eran congoleñas.
Utilizando un modelo de arrastre de primer orden, combinado con mapeo geológico, datos de mineralización y registros comerciales a nivel de mina de 2000 a 2024, estimamos que aproximadamente 2000 a 5000 t de uranio natural se exportaron incorporados en envíos de hidróxido de cobalto, de los cuales aproximadamente el 65% se enviaron a empresas de propiedad china que dominan el mercado mundial de refinación de cobalto
se cita en la investigación.
Un caso similar pero con un resultado diferente
La industria química finlandesa Kokkola Chemicals, hoy propiedad del grupo belga Umicore, refinó cobalto congoleño entre 2010 y 2017 y es un caso similar a lo que debe de estar ocurriendo en las refinerías chinas pues, como describe la investigación, durante el refinado, obtuvo uranio, pese a que la RDC no lo había exportado. La diferencia es que Kokkola Chemicals lo declaró y después lo vendió legalmente.
¿A dónde ha ido a parar todo ese uranio, qué podría hacer China con todas esas toneladas?
Obviamente todo este uranio que oficialmente no existe puede ser utilizado para lo que sus nuevos propietarios decidan: en la industria civil... o en la militar. Sebastien Philippe hacía en una entrevista este calculo del posible destino del uranio obtenido por China:
Esta cantidad de uranio no declarado podría utilizarse para producir material fisionable para entre 600 y 1.500 armas nucleares, o para alimentar un reactor nuclear de agua ligera estándar durante 10 a 25 años, por lo que se trata de una cantidad considerable
El pasado 8 de junio el Instituto Internacional para la Paz de Estocolmo informó de que China, aunque muy lejos del poderío militar nuclear de EEUU y Rusia, era el país que más rápidamente estaba expandiendo su arsenal nuclear. En el último año había pasado de 600 a 620 ojivas nucleares.
Lo que dicen los actores implicados
Los autores de la investigación científica aseguran que ésta no demuestra que el proceso de exportación de hidróxido de cobalto con uranio se haya realizado intencionadamente. Tras la publicación del estudio, en el que han colaborado Lighthouse Reports y Financial Times, el gobierno congoleño anunció el 6 de agosto la apertura de una investigación que realizará en un laboratorio nacional y otro internacional mediante análisis sobre una muestra representativa de exportaciones de hidróxido de cobalto, ya que la investigación publicada no basa sus resultados en mediciones directas sobre cargas exportadas "sino en un modelo cuyas limitaciones metodológicas justifican, a su juicio, una verificación contradictoria".
Lighthouse Reports realizó una rueda de preguntas sobre la investigación publicada con los actores implicados.
El ministerio de Asuntos Exteriores chino contestó que su gobierno "siempre ha exigido a las empresas chinas que operan en el extranjero que realicen sus actividades de producción y comerciales de conformidad con las leyes y regulaciones locales".
La Organización Internacional de la Energía Atómica considera que la RDC cumple con sus obligaciones en el caso del cobalto que contiene uranio y que éste suele acabar entre los residuos mineros.
El gigante minero chino CMOC, propietario de una de las mayores minas congoleñas de cobre, Tenke Fungurume, implicada en sucesivos casos de contaminación medioambiental y, aún así, certificada su actividad sostenible por la Bolsa de Metales de Londres, sencillamente... lo niega todo.
La belga Umicore dice tratar el uranio contenido en el cobalto como una impureza y no como un subproducto con valor. La kazaka ERG , sobre su filial en el Congo, Metalkol, dice que "recibió un Certificado de Conformidad, que confirma que no se identificaron impactos radiológicos atribuibles a sus operaciones". La francesa Orano se fue "por las ramas" en su respuesta y la norteamericana Free Port McMoRan no contestó.
Los autores de la investigación, a modo de conclusión, recomiendan una auditoría nacional exhaustiva y nuevas leyes.
También se requieren mecanismos de vigilancia y control para garantizar que esto se lleve a cabo de forma ambientalmente responsable
Para ellos, evitar definitivamente esta situación se conseguirá refinando el cobalto en el propio Congo antes de ser exportado.
El caso de la mina de Kamoto
En noviembre de 2018 la mina de Kamoto, propiedad del gigante suizo de la minería Glencore, suspendió sus exportaciones de cobalto "tras detectar la presencia de radiactividad de uranio, lo que hace que el cobalto no sea seguro para la exportación".
Recientemente se detectó la presencia de uranio en el hidróxido de cobalto producido en el Proyecto Kamoto, en niveles que superan el límite aceptable permitido para la exportación del producto...
informaban en un comunicado. En el mismo aseguraba que los niveles de radiactividad encontrados no suponían riesgos para la salud. En abril de 2019 retomó su actividad tras haber establecido un sistema para separar el uranio del cobalto.
Al margen de lo que lo anteriormente relatado supone para la seguridad mundial, la investigación se fija también en otras consecuencias del uranio contenido en el cobalto pero en las propias zonas mineras. El relave del mineral, muchas veces hecho a mano y casi siempre sin las mínimas medidas de protección, separa parte de ese uranio, como se explicaba antes. Los autores del estudio estiman que en todo el Cinturón de Cobre se habrán acumulado entre 1.000 y 4.000 toneladas de uranio.
Estos hallazgos tienen implicaciones para la salud y la seguridad de los trabajadores a lo largo de la cadena de suministro, para las comunidades cercanas a las minas y refinerías...
El Consejo de Ministros congoleño en su reunión del pasado 27 de marzo emitió una alerta sanitaria urgente por el riesgo de irradiación radiactiva en, precisamente, la mina de Kamoto y declaró su zona de relave zona de emergencia radiológica, por lo que quedó sometida a vigilancia para evitar una contaminación masiva.
Los servicios técnicos informaron al Consejo del riesgo para la salud de trabajadores y habitantes de la zona minera, la contaminación persistente en las aguas subterráneas, caudales y suelos, los daños para la flora y fauna y la infiltración en la cadena alimenticia.
El biomonitoreo en Copperbelt ha mostrado niveles elevados de uranio en residentes y mineros artesanales a través de emisiones industriales y contacto directo. (...) Reconociendo la presencia generalizada del uranio en la cadena de suministro de cobalto, es esencial implementar medidas específicas de eliminación de uranio en todo el sector (...), exigir informes transparentes con análisis independientes de los envíos de hidróxido de cobalto, fortalecer los controles de relaves y hacer cumplir las protecciones de los trabajadores
señalaba la investigación publicada el 30 de julio en la que nos hemos centrado.
@CongoActual
Consulta la investigación científica Exportaciones de uranio en hidróxido de cobalto desde la República Democrática del Congo




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