domingo, 13 de septiembre de 2026

Porqué la sanguinaria milicia de las ADF sigue masacrando en el Congo pese a las ofensivas

En noviembre de 2021 los ejércitos congoleño y ugandés iniciaron una lucha conjunta para acabar con la milicia musulmana ugandesa de las ADF, que lleva décadas emboscada en las selvas congoleñas y es, seguramente, el grupo armado más sanguinario de los muchos que pululan por el Este congoleño. En la actualidad, aunque golpeadas, las ADF siguen fuertes y masacrando a la población congoleña con más saña aún. En ello tiene mucho que ver que los motivos y acciones contra esta milicia no son lo que realmente se ha contado y son otros intereses lo que mueven esa lucha

Hace unas semanas el Instituto Congoleño de Investigación sobre Política, Gobernanza y Violencia Ebuteli publicaba unos mapas sobre las zonas ocupadas y los movimientos de la milicia ugandesa ADF (Fuerzas Democráticas Aliadas, por sus siglas en inglés) en el Congo desde que se iniciara contra ellos la Operación Shujaa, acción conjunta de las fuerzas armadas congoleñas y ugandesas para acabar con este sanguinario grupo armado. Se trataba de cuatro mapas correspondientes a 2021, 2023, 2024 y 2026 y una detenida revisión mostraba lo que de verdad está pasando en la lucha contra una milicia que lleva años aterrorizando a la población congoleña con asesinatos, destrucción y secuestros.

Las ADF

Fueron fundadas en los años 90 por una facción del grupo islamista ugandés Tabligh, que se oponía al presidente  Yoweri Museveni y llevan emboscadas en las selvas congoleñas desde 1995. En los primeros años ocupaban parte del territorio de Beni, en la provincia de Kivu Norte y, salvo notables excepciones, mantenían una buena relación con las comunidades locales, al menos hasta 2005. Entre 2013 y 2014 comenzaron a perpetrar terribles crímenes contra la población civil, hasta nuestros días. Ha tenido diversos compañeros de viaje como el Ejército Nacional para la Liberación de Uganda (NALU), grupo armado autonomista, en sus inicios, y desde hace unos años el Estado Islámico de la Provincia de África Central (ISCAP) y el Mai-Mai Kyandenga, relacionados con los anteriores, y que apoyarían a las ADF sobre el terreno. Más que motivos religiosos, el terror ejercido sobre la población civil por las Fuerzas Democráticas Aliadas les sirve para sobrevivir en la selva controlando las cosechas de los agricultores de las zonas que ocupa -especialmente el cacao-, realizar secuestros y robos, reclutar nuevos milicianos y acceder a zonas mineras. Las consecuencias son espantosas:

Según Omar Kavota, presidente del Centro de Estudios para la Promoción de la Paz y los Derechos Humanos (CEPADHO), al menos 12.750 civiles han sido asesinados por las ADF entre 2014 y la actualidad. El balance también registra 2.577 heridos y 3.196 personas desaparecidas en el mismo periodo

publicaba en febrero pasado el periodista congoleño Daniel Michombero en su cuenta de X

La Operación Shujaa

En noviembre de 2019 los presidentes de la República Democrática del Congo (RDC) y de Uganda acordaron la realización conjunta de diversas infraestructuras estratégicas de las que destacaba la construcción y mejora de 1.182 kilómetros de carreteras, obra en la que la constructora ugandesa Dott Services (que en 2020 adquiriría minas de casiterita, tungsteno y coltán en la provincia congoleña de Maniema), aportaría el 60% de la inversión. En octubre de 2021 ambos países firmaron un memorando de entendimiento para unir sus fuerzas militares en los territorios ocupados por las ADF y lanzar una operación para destruirlas. Estas operaciones comenzaron el 30 de noviembre y la construcción de las carreteras el 3 de diciembre. El 16 de noviembre la capital ugandesa, Kampala, sufrió un atentado terrorista islamista que el presidente Museveni relacionó con las ADF.

Pero la Operación Shujaa no ha conseguido sus objetivos. En la parte positiva está la seguridad que han llevado a algunas zonas cercanas a Uganda, como las jefaturas de Watalinga y Bashu, el haber expulsado a las ADF de algunas de sus bases permanentes y las pérdidas ocasionadas en hombres y oficiales, aunque sus principales líderes siguen en pie. Pero las ADF se han extendido a otros territorios y provincias, adaptándose sin demasiados problemas a esas nuevas ubicaciones, y la población ha quedado desprotegida, como es el caso de las boscosas zonas del territorio de Mambasa, ideales para escabullirse y donde actualmente este grupo armado muestra toda su crueldad. Además, grupos como los mai mai Sanga Balende, han copiado sus técnicas terroristas para saquear las cosechas de los agricultores del territorio de Beni y otros más.

¿Quiere Uganda acabar con las ADF?

Acabar con las ADF no es tarea fácil pese a, o gracias a, el reducido número de sus efectivos, unos miles de milicianos. Estos "asesinos silenciosos", como los califican los cascos azules, que evitan los choques directos con fuerzas superiores, se mueven rápidamente en grupos pequeños en un amplio territorio que les favorece y en el que establecen fácilmente campamentos provisionales. Además su buena organización hace que las bajas entre sus responsables militares sean rápidamente cubiertas.

Enfrentarse a ellos implica, además, "chocar" por el camino con aliados de la milicia musulmana, como el mai-mai Kyandenga, u otras milicias formadas por rebeldes de etnia lendu como la FPIC (Fuerza Patriótica e Integracionista del Congo). 

Para acabar con los ADF es necesario un amplísimo despliegue de fuerzas en grandes extensiones que se mantenga durante mucho tiempo, para proteger a la población civil y para evitar los habituales retornos de los milicianos a posiciones de las que huyeron.

Y todo ello, visto desde el lado ugandés, ¿para qué? Las ADF siembran el terror y masacran principalmente en el Congo y son contadas las acciones llevadas a cabo en territorio ugandés en los últimos años: ataque suicida en Kampala (2021), masacre en una residencia de estudiantes cercana a la frontera, con más de cuarenta víctimas mortales, y asesinato de dos turistas y su guía en un Parque Nacional ugandés (ambas acciones en 2023), mientras en el Este congoleño sus crímenes son casi diarios y han costado miles de vidas.

Kampala ha utilizado la operación para expulsar al grupo de sus fronteras

se lee en un informe de junio de The Institute for Security Studies de Sudáfrica, una opinión que comparten otras instituciones y expertos en la actualidad congoleña. Y si comparamos los territorios ocupados por las ADF en los primeros años de la Operación Shujaa y en la actualidad, lo han conseguido en su mayor parte.


No es arriegado afirmar que Uganda no busca la destrucción de las ADF... sino alejarlas de sus fronteras. ¿Por qué, más allá de lo obvio?

El petróleo del lago Alberto

El lago Alberto es uno de los grandes lagos de África Central y lo comparten la RDC y Uganda. Mientras los planes congoleños sobre el petróleo que guarda son proyectos, los de Uganda, junto a la multinacional francesa TotalEnergies y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), la tercera petrolera china, especializada en prospecciones en lagos y mares, son una realidad. 

Al 74% se encuentra el Proyecto Tilenga, en el norte del lago, donde TotalEnegies es mayoritaria en asociación con CNOOC y la minera pública ugandesa UNOC y cuenta con más de 400 pozos. Más al sur está el Proyecto Kingfisher, también con mayoría de TotalEnergies y un 28% para UNOC, que además incluye la construcción de una refinería. Además existe un gran proyecto de ingeniería para sacar todo el petróleo de allí, el EACOP (East African Crude Oil Pipeline), un oleoducto de 1.443 kms. que "desembocará" en la costa tanzana tras una inversión de 4.000 millones de dólares.

TotalEnergies ya ha vivido la costosa experiencia de que uno de sus grandes proyectos se paralice durante años por la actividad de grupos armados, como en Cabo Delgado, Mozambique, donde los ataques yihadistas han tenido parada la extracción de gas durante cinco años. Obviamente no ha entrado en el proyecto del lago Alberto sin garantías ugandesas de que algo así no puede volver a ocurrir. Tanto es así que, como veremos más adelante, Uganda ha apoyado el nacimiento de un grupo armado para proteger la zona. Por todo ello será, también, que el ejército francés lleva instruyendo desde 2016 a fuerzas del ejército ugandés.

necesita una protección seria para que la incipiente industria petrolera pueda prosperar

explicaba el comandante en jefe ugandés e hijo del presidente, Muhoozi Kainerugaba, en 2018 referido a la colaboración entre ambas fuerzas armadas. Si miramos el mapa de la actual ubicación de las ADF, el mayor éxito de la Operación Shujaa ("Operación de los Valientes") ha sido alejar a las ADF del lago Alberto y sus pozos petrolíferos.

Que la protección de las prospecciones en el lago Alberto tienen prioridad en esta operación militar antes que las propias ADF lo evidencia también que en el nuevo memorando de entendimiento entre las fuerzas armadas congoleñas y las ugandesas se incluía la actuación sobre dos territorios cercanos al lago en los que no están presentes las ADF pero si otra sanguinaria milicia, formada por miembros de la etnia lendu, la CODECO, a la que el Ejército ugandés aseguraba haber causado numerosas bajas hace un año. Los territorios, Djugu y Mahagi, son, por cierto, ricos en minas de oro.

Carreteras, comercio y contrabando

Como hemos visto, los acuerdos para la construcción de infraestructuras entre el gobierno congoleño y el ugandés guardan relación en el tiempo con los acuerdos militares para combatir a las ADF y las primeras operaciones armadas contra la milicia musulmana ugandesa se produjeron tan solo unos días antes de que se iniciaran las obras de construcción de carreteras entre ambos países.

Estas carreteras tienen un especial valor para Uganda, que tiene en la República Democrática del Congo a uno de sus principales clientes, un comercio (478 millones de dólares en 2024) que unas vías en buen estado conseguirán sin duda aumentar.

Pero las exportaciones de Uganda también están relacionadas con el Congo como fuente de materias primas, las más de las veces mediante el contrabando. El régimen de Kampala declaró en 2025 unas exportaciones de 62 toneladas de oro pero ninguna producción, lo que obviamente señala a la provincia congoleña de Ituri como origen de ese oro que sale ilegalmente hacia Uganda con la participación de los servicios de inteligencia y el ejército ugandés, según la ONU. En 2024, las exportaciones de oro ugandesas supusieron más de 4.500 millones de dólares y más de la mitad del total de sus exportaciones.

El mercado ugandés de madera, que en un 80% es ilegal, se alimenta en su mayor parte de las talas ilegales congoleñas, con maderas de gran calidad, como la caoba, y algunas de éstas se realizan en territorios controlados por las ADF, lo que convierte a esta milicia en un competidor.

En conjunto y hasta la fecha, la operación Shujaa solo ha tenido un impacto positivo real en las zonas cercanas a la frontera ugandesa; un balance que podría confirmar que Uganda está más interesada en proyectar su poder y proteger sus intereses económicos que en proteger a la población civil

es una de las conclusiones de un informe de estee mismo año del Instituto Ebuteli.

Pero Uganda busca mucho más con esta operación en el Congo

La Operación Shujaa ha servido a Uganda para tomar posiciones en el Este del Congo y aumentar su poder en la explosiva región de los Grandes Lagos, jugando a todas las bandas y debilitando... a su aliado, el ejército congoleño.

Respecto al M-23, si bien no hay evidencias de que lo haya apoyado expresamente, no cabe ninguna duda de que lo ha dejado moverse dentro de su territorio en su resurgimiento y vuelta al combate en la RDC. De la misma manera que estas informaciones las avala la propia ONU ocurre con la participación de funcionarios ugandeses en la formación de la Alianza del Río Congo, que puso en coordinación al M-23 con grupos armados opuestos al gobierno congoleño tanto en la provincia de Ituri como en la de Kivu Sur. Su líder, Corneille Nangaa, viaja con frecuencia a Uganda.

Más recientemente surgió en la provincia de Ituri otra milicia, ésta de la etnia hema, Convención para la Revolución Popular (CRP), liderada por el criminal de guerra Thomas Lubanga, condenado por la Corte Penal Internacional por sus crímenes durante la devastadora Guerra Mundial Africana. Tras catorce años encarcelado, retomó la vida civil pero pasado un tiempo huyó a Uganda. Allí fundó esta milicia cuyo objetivo es el ejército congoleño, con el que, a pesar de una tregua reciente, se enfrenta de manera recurrente, en muchas ocasiones cerca del lago Alberto, mientras evita cualquier choque con el ugandés. 

Uganda ha condicionado el suministro de apoyo y equipamiento al movimiento político-militar Convención para la Revolución Popular/Fuerza Revolucionaria Popular (CRP/FRP) de Thomas Lubanga al control por parte de este último de zonas estratégicas cercanas al lago Alberto 

citaba el informe de expertos de la ONU sobre la RDC a mediados de 2025. 

Además de todo ello, el ejército ugandés, que muchas veces actúa por su cuenta en las operaciones contra las ADF, también ha ocupado, por su cuenta y al margen de lo que el gobierno congoleño pudiera decidir, territorio congoleño que controla como propio.

Las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda se han desplegado lejos de la frontera común y se están estableciendo en ciudades importantes como Butembo, Beni y Bunia. Están interviniendo en regiones como Mahagi, donde no existe amenaza terrorista, sin dar explicaciones claras sobre su presencia

artículo Operación Shujaa: el ejército ugandés permanecerá en la República Democrática del Congo, 12 de febrero de 2026.

Sus avances territoriales, militares y económicos refuerzan su posición frente a Ruanda que, según el instituto Ebuteli, lanzó al M-23 contra la RDC tras el inicio de la Operación Shujaa, y ésta amplió a los territorios de actuación del ejército ugandés en el Congo tras la caída en poder del M-23 de las importantes ciudades congoleñas de Goma y Bukavu, en una espiral de enfrentamiento entre ambos países a través de un tercero, el pueblo congoleño.

¿Cuál es el papel del ejército congoleño en todo ello?

El ejército congoleño, con soldados mal pagados, oficiales corruptos que se quedan muchas veces con sus salarios, altos mandos que en Kinshasa actúan al margen de la realidad de los campos de batalla, enfrentado al poderoso ejército de milicianos del M-23 y con decenas de focos de violencia que enfrentar ante decenas de grupos armados en el Este y más allá, poco puede hacer y poco hace frente a las ADF y el propio ejército ugandés.

CONCLUSIÓN

Las acciones del ejército ugandés contra las ADF han conseguido alejarlas de sus fronteras y de zonas donde sus actividades económicas podrían verse comprometidas. Una vez expulsados los milicianos musulmanes, las fuerzas de la Operación Shujaa no han consolidado posiciones defensivas, lo que ha permitido a las ADF realizar incursiones contra la población. Además, los ataques han diseminado al grupo armado ugandés en nuevos territorios, ocupando mayores superficies y llegando a provincias donde nunca habían tenido presencia, como la de Tshopo y Alto Huele. En todos los casos, estos avances se han hecho a sangre y fuego, literalmente, contra la población indefensa y llegando a un número de secuestros antes no visto. Mientras, la actividad de la Operación Shujaa permanecía paralizada desde junio.

Los datos y hechos que aparecen en los párrafos anteriores dejan claro que Uganda no tiene ningún interés real en proteger a la población civil o acabar con las ADF sino proteger su actividad petrolífera, sus vías de contrabando de oro y madera robado en el Congo y las infraestructuras que favorecen el comercio con sus vecinos, alejando a esa milicia y a otros grupos armados de sus intereses. Muy al contrario, con la Operación Shujaa se ha creado un nuevo avispero en el Este congoleño en el que las ADF están más dispersas y son más difíciles de controlar -lo que sufre el pueblo congoleño cada día-, nuevas milicias atacan al Ejército congoleño -apoyadas por el ugandés-, y las fuerzas ugandesas se expanden por territorio congoleño, desafiando Uganda a los poderes regionales con sus avances militares y económicos.

A todo esto, el Ejército congoleño puede hacer poco más que defenderse y contemplar los avances de un socio que lo debilita continuamente con apoyos a sus enemigos.

@CongoActual






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