domingo, 10 de abril de 2022

Cuando una multinacional del oro hizo tratos con un sanguinario grupo armado en el Congo

AngloGold Ashanti (AGA) es una de las mayores multinacionales que explotan yacimientos de oro. La provincia de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, es rica en yacimientos de oro que, en muchos casos, han sido y son controlados por grupos armados que financian su actividad con el tráfico ilegal de este mineral. Con estas dos premisas claras podemos empezar a contar esta historia.

La historia

En 1996 la oposición armada a la dictadura de Mobutu invadió lo que entonces se llamaba Zaire -hoy República Democrática del Congo, RDC- con el apoyo del nuevo régimen ruandés tutsi. Uno de los líderes de esa alianza, la AFDL, Laurent Kabila, que a la postre sería el nuevo líder del país, concedió permisos de explotaciones mineras -incluso sin tenerlas en su poder- tanto para pagar los apoyos de los países que lo ayudaron como para financiar los retos a que se enfrentaba una vez en el poder. Una de ellas fue la Concesión 40, situada en Mongbwalu, en la provincia de Ituri, en el noreste congoleño y que albergaba grandes reservas de oro. 

En 2001 la empresa sudafricana Ashanti Goldfields, predecesora de AGA, disponía de más de 8.000 kms. cuadrados de concesión. Para finales de 2003, tras dos terribles guerras y millones de muertos, alcanzada formalmente la paz, Ashanti estaba lista para comenzar a explotar la mina de oro concedida por el gobierno... Pero había un problema muy grande: que el gobierno no controlaba esa zona -como ocurría con otras zonas y sigue ocurriendo ahora- y el poder, de facto, estaba en manos de la milicia del Frente Nacionalista e Integracionista, FNI, grupo armado de la etnia lendu que, tras arrebatarle el territorio a la UPC, de etnia hema y con la que mantenía una lucha sangrienta, controlaba el territorio, el aeropuerto, las carreteras, sin que nada ni nadie se pudiera mover sin su permiso y sin pagar por ello. 

Ante esta situación, Ashanti tenía dos opciones: abandonar o retrasar su explotación de la concesión minera... o llegar a un acuerdo con el FNI, mirando hacia otro lado sobre

lunes, 21 de febrero de 2022

La mala conciencia internacional que hace sufrir al pueblo congoleño

La idea no es nuestra sino de los congoleños Stewart Muhindo Kalyamughuma y Bienvenu Matumo, en su artículo Rwanda déstabiliser le Congo pour mieux le piller, que sirve de base a éste. Para entender la relación entre esa mala conciencia y buena parte del sufrimiento del pueblo congoleño es necesario repasar, aunque sea muy por encima, varios hechos históricos relativamente recientes, unos más o menos conocidos, otros poco conocidos y otros prácticamente desconocidos. Este repaso, en sí mismo, nos sorprenderá.

El genocidio ruandés y quienes lo hicieron posible

Empecemos, por orden cronológico, con el hecho histórico más conocido: el genocidio ruandés de 1994 cuando, entre abril y julio de ese año, principalmente en las primeras semanas de ese período, ejército y policía ruandesa junto a extremistas de la etnia hutu, mayoritaria en el país, masacraron a cientos de miles de ruandeses de la etnia tutsi -minoritaria- y a hutus moderados. Nunca se conocerán las cifras exactas pero ese genocidio costó la vida a entre medio y un millón de personas. El genocidio sólo lo concluyó la victoria militar del Frente Patriótico Ruandés, de mayoría tutsi, en la guerra civil desatada con anterioridad al propio genocidio y que puso en el poder, desde entonces y hasta hoy, a Paul Kagame.

Es en las primeras semanas del genocidio cuando surgen motivos para crear después esa "mala conciencia" por la completa pasividad, y hasta consentimiento en algún caso, por parte de la comunidad internacional, incluída la ONU, durante esos terribles hechos. Ante las primeras matanzas de civiles, iniciadas la noche del 6 de abril de 1994, los cascos azules no pudieron hacer otra cosa que mirar y defenderse sin intervenir, pues ese era el mandato que tenían en esos momentos y que Naciones Unidas no cambió. El 12 de abril acababa el interés extranjero

jueves, 6 de enero de 2022

El observador del Congo. Imágenes RDC en 2021

Éste no es un resumen en imágenes del año 2021 en la República Democrática del Congo sino imágenes con las que nos topamos siguiendo la actualidad congoleña durante el año que acabó hace unos días; imágenes que, como muchas otras, son difíciles de olvidar.

domingo, 21 de noviembre de 2021

No hay lugar seguro para las mujeres congoleñas

Kasapa es la principal cárcel de la ciudad de Lubumbashi, situada en el sur de la República Democrática del Congo. A primeros de septiembre de 2020 el responsable de la policía advertía de que carecía de las debidas condiciones de seguridad, lo que hacía especialmente vulnerables a las mujeres presas allí -unas 60 sobre un total de 2.000 internos, aunque su capacidad era de 800- Antes, en agosto, varios funcionarios advirtieron de un inminente motín de un grupo de presos especialmente peligrosos...

El 25 de septiembre de 2020 un grupo de 15 presos tomó la cárcel, con la ayuda de otros internos, y funcionarios y policías huyeron, quedando todas las instalaciones en su poder. Varios edificios ardieron. Uno de ellos era el que ocupaban, separadas de los hombres, las mujeres detenidas en la cárcel, que tuvieron que huir al patio de la prisión para salvarse. Durante tres días -hasta que otro grupo de presos controló la situación y tomaron la prisión las fuerzas de seguridad- 57 mujeres, incluidas menores, vivieron a la intemperie, sin comida ni agua ni medidas higiénicas... Durante esos tres días fueron violadas reiteradamente por los otros presos, tanto con violaciones individuales como en grupo. Se tiene la certeza de que ninguna de ellas se libró de estas agresiones, incluida una mujer que estaba de visita.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Contribución de las escuelas secundarias a la educación ambiental de los jóvenes de la ciudad de Bukavu

En nuestra problemática, partimos de una cuestión central según la cual la ciudad de Bukavu en particular y la República Democrática del Congo en general aún no han dado a la educación ambiental de los jóvenes el lugar que le corresponde y, sin embargo, el medio ambiente está en continua degradación y la población que contribuye a su destrucción es cada vez más joven.

De esta manera, nos fijamos en las escuelas secundarias en Bukavu* como actor en la educación ambiental para los jóvenes; se partió inicialmente de estas preguntas:

1. ¿Qué están haciendo las escuelas secundarias de la ciudad de Bukavu para enseñar a los estudiantes sobre el conocimiento ambiental?

2. ¿Cuáles son los cambios en las actitudes y prácticas de los estudiantes frente a su entorno generadas por el profesorado en relación al medio ambiente?

3. ¿Qué hacer para mejorar la educación ambiental en las escuelas secundarias de Bukavu?

Para ello, se formularon tres hipótesis:

1. Dado que no existe un curso de educación ambiental, las escuelas secundarias abordarían los aspectos ambientales en algunos cursos;

2. Los alumnos mostrarían una actitud y un comportamiento respetuosos con su entorno no porque estén convencidos de los méritos de respetarlo, sino porque los adultos los obligan a hacerlo;

3. El fortalecimiento de la educación ambiental en todas las actividades escolares acercaría a los jóvenes de las escuelas secundarias de la ciudad de Bukavu al medio ambiente.

Con este fin, el objetivo era evaluar el nivel de consideración de los aspectos ambientales en la enseñanza en las escuelas secundarias en Bukavu y el impacto de la enseñanza relacionada con el medio ambiente en las actitudes y prácticas de los estudiantes frente a su entorno así como el de proponer una alternativa para mejorar la educación ambiental. Después del procesamiento y análisis de los datos recopilados por algunos estudiantes en el terreno mediante encuestas realizadas entre los directores de 12 escuelas secundarias y 180 estudiantes finalistas de la edición 2020-2021 matriculados regularmente en estas escuelas, se demostró que tanto nuestra primera hipótesis como la segunda tendrían que matizarse.

En cuanto a la tercera hipótesis, se confirmó por el hecho de que el 62,7% de los estudiantes finalistas encuestados y el 58,3% de los directores de las escuelas secundarias encuestadas propusieron el fortalecimiento de la educación ambiental en todas las actividades escolares como posibles soluciones para asegurar adecuadamente la educación ambiental de sus estudiantes en Bukavu.

Así, para concretar nuestra investigación, se han desarrollado cuatro ejes estratégicos con miras a fortalecer la educación ambiental en las actividades escolares en las escuelas secundarias. Se trata de:

1. Formación de profesores y estudiantes;

2. La creación de una asociación escolar para la protección del medio ambiente;

3. El establecimiento de un marco de experimentación

4. Mecanismos de seguimiento y evaluación.

Finalmente, señalemos que además de la introducción y la conclusión, nuestro trabajo constó de cuatro puntos. El primero estuvo dedicado a la revisión de la literatura, el segundo a la metodología de la investigación y el tercero a la presentación de los resultados y discusiones. El cuarto se centró en la orientación estratégica para el fortalecimiento de la educación ambiental en las actividades escolares de las escuelas secundarias de la ciudad de Bukavu.


Emmanuel Ndimwiza Murhonyi, Sociólogo, Investigador, Autor, Teórico, Ecologista y activista de derechos humanos de la República Democrática del Congo


*Bukavu es la capital de la provincia de Kivu del Sur, en la República Democrática del Congo

lunes, 1 de noviembre de 2021

Comunicado sobre la suspensión de la financiación de la Unión Europea a programas humanitarios de la OMS en el Congo

Comunicado sobre la suspensión de la financiación de la Unión Europea a programas humanitarios de la OMS en el Congo que hemos enviado en el día de hoy a diferentes medios de comunicación y ONGs españolas

Como es conocido, tras una investigación independiente publicada hace un mes ha quedado demostrado que trabajadores humanitarios -83, al parecer, aunque siguen sumándose denuncias- cometieron coacciones y abuso sexuales sobre mujeres congoleñas durante la campaña contra la epidemia de ébola entre 2018 y 2020. Una cuarta parte de ellos estaban al servicio de la OMS.

En relación a ello acaba de conocerse estos días, según informaciones de la Agencia Reuters, que la Comisión Europea ha suspendido la financiación de cinco programas de la OMS en la República Democrática del Congo (RDC) “y se abstendrá de otorgar nuevos fondos relacionados con las actividades humanitarias emprendidas por la OMS” En una carta enviada por la Unión Europea al director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se lo comunica y le pide, entre otras cosas, garantías de que las víctimas están protegidas y han sido indemnizadas así como información sobre la contratación de estos trabajadores.

La medida de la Unión Europea, tomada "En vista de la gravedad de la situación denunciada” y que no afecta a otros programas de la OMS  en el resto del mundo, suspende la totalidad de los programas que actualmente recibían financiación europea –que sumaban casi 21 millones de euros- e incluye un programa contra la COVID-19 y otro frente al ébola. Hay que resaltar que, además de que seguimos estando en situación de pandemia respecto al coronavirus y que en la RDC la cifras de vacunación son bajísimas, actualmente se está viviendo un nuevo brote de ébola en el territorio de Beni, dentro de la provincia de Kivu Sur, donde se han confirmado 8 casos de los que 4 han resultado en muerte y la OMS han localizado varios cientos de contactos y vacunado a casi 400 personas.

Es obvio que lo primero que se puede decir de esta medida de la Unión Europea es que es radicalmente injusta, pues la lleva a cabo por el daño que han sufrido decenas de mujeres congoleñas y serán éstas, así como el resto de la población de la República Democrática del Congo, quien sufrirá las consecuencias de la suspensión de la financiación. La población de la RDC vive expuesta a todo tipo de enfermedades y dispone de una débil estructura sanitaria que necesita de manera imprescindible cualquier ayuda exterior.

Además de otras consideraciones que esta decisión suscita, nos parece de tal gravedad que nos hacemos eco de la noticia y de la injusticia que supone y os proponemos que éstas sean conocidas y puedan hacer reflexionar a la Unión Europea sobre el peligroso error que está cometiendo.

Fuente: https://www.reuters.com/world/africa/exclusive-eu-suspends-funding-who-programmes-congo-after-sex-scandal-2021-10-28/

 

@CongoActual

 

(Comunicado enviado en el día de hoy a diferentes medios de comunicación y ONGs españolas)

sábado, 16 de octubre de 2021

¿Cómo puede vivir un millón y medio de personas sin electricidad?

Eso es lo primero que pensamos cuando empezamos a conocer las noticias que vamos a comentar aquí. En nuestro Primer Mundo es inconcebible, al menos en la actualidad, que una ciudad con tantos habitantes como Barcelona -sin su área metropolitana- esté recibiendo un suministro que cubre el 10% de sus necesidades. Si esto nos puede sorprender, lo que nos cuesta es imaginar como pueden vivir cientos de miles de personas de esta manera cuando en nuestras ciudades dependemos casi absolutamente de la energía eléctrica. Más aún cuando, por supuesto, sin electricidad se complica y mucho el abastecimiento de agua.

Pues esto es lo que está ocurriendo en la tercera ciudad de la República Democrática del Congo, Kisangani. Antes de nada aclarar que en Kisangani existen fábricas, hay bares, un hospital de referencia, morgue... y cientos de miles de hogares que consume electricidad a diario, eso sí, en el tercer país de África con menor población con suministro eléctrico.

La electricidad de Kisangani la suministra la central hidroeléctrica instalada en el río Tshopo y construida en tiempos del dominio belga. Inaugurada en 1955, uno de los primeros problemas que afronta su funcionamiento son las piezas de repuesto, difíciles de encontrar para unas instalaciones tan antiguas. En cualquier caso, los actuales requerimientos de energía de esta ciudad están en 36 megavatios y la capacidad original de la central era de 18 aunque, al parecer, ha sido mucho el tiempo que no ha producido más de 10. Solamente Sotexki, una importante textil de la ciudad, consume 0,5 megavatios y el bombeo y distribución del agua potable, 0,8.

La central tiene tres turbinas pero sólo funciona una, la número 2, que estaría suministrando 3 megavatios. La número 1 fue desmantelada en 2017 y llevada a Sudáfrica para su reparación. A primeros de septiembre ya se encontraba en Kisangani pero... ahora había que esperar para montarla. 

Por otra parte no es una situación que haya surgido de pronto. El mal funcionamiento de la central comenzó a producir importantes apagones desde finales de 2020 y en junio de este año un ingeniero y un periodista independiente alertaban de la situación insostenible de la central hidroeléctrica. Entonces funcionaban dos turbinas, que se paraban cada diez días y que en lugar de producir los 11/12 megavatios previstos, sólo producían 6.

¿Cómo vive mientras la población? Quien puede se apaña con generadores o placas solares mientras que los que no, se aguantan, pasando las noches en total oscuridad y viviendo en una ciudad azotada por la crisis que provoca la falta de electricidad. Algunos protestan, pocos, para lo que la situación exigiría, y los responsables de arreglarlo piden paciencia.

Consultamos: ¿es un problema de recursos o de voluntades? Y parece más lo segundo: se van poniendo parches a una situación insostenible que requiere una renovación profunda de la central.

@CongoActual


Nuestro agradecimiento a Loswire Shabani por su colaboración y la información aportada.

Porqué la sanguinaria milicia de las ADF sigue masacrando en el Congo pese a las ofensivas

En noviembre de 2021 los ejércitos congoleño y ugandés iniciaron una lucha conjunta para acabar con la milicia musulmana ugandesa de las ADF...