lunes, 25 de mayo de 2026

Etienne Davignon. Será la Historia quien lo tenga que juzgar

 

Se llamaba Étienne, tenía 93 años, lo que lo convertía, más aún si miramos esta fotografía, en un simpático abuelo, quizá bisabuelo, que abrazaba tiernamente a sus nietos y en cuyos brazos estos se sentían seguros; seguramente, también habrá sido un ejemplo a seguir para sus tres hijos. Entre sus innumerables cargos en gobiernos, empresas e instituciones, fue el primer presidente de la Agencia Internacional de la Energía, jefe de gabinete del Ministerio de Asuntos Exteriores, presidente de Brussels Airlines, nombrado ministro de Estado en 2004, varias veces vicepresidente de la Comisión Europea y presidente del Club Bilderberg durante trece años. Nadie diría que estuvo implicado en el secuestro, humillación, tortura, asesinato y descuartizamiento del primer dirigente elegido democráticamente que tuvo el Congo, crimen que truncó cualquier futuro digno y democrático para aquella, entonces, recién nacida nación. Se iba a iniciar un juicio contra él pero el pasado 18 de mayo, mientras escribíamos este artículo, murió. Será la Historia la que tendrá que juzgarlo.

PATRICE LUMUMBA, SU VIDA Y SU HORRIBLE MUERTE

Para quien no lo conozca, Patrice Lumumba era un congoleño que sufrió cárcel y persecución en la época del Congo Belga y que, tras las primeras elecciones democráticas en el país, poco antes de que éste se independizara, fue elegido primer ministro. Se ganó el odio del poder belga y de su propio rey Balduino -visto en la España franquista casi como un príncipe azul- al intervenir, contra lo previsto, en los actos de la independencia del Congo con un discurso -iniciado con el poco frecuente, por aquel entonces, de "congoleños y congoleñas"- en el que relató el sufrimiento de su pueblo en manos de los colonizadores belgas y la dura lucha que les había llevado a liberarse del poder colonial:

Nuestras heridas son demasiado recientes y demasiado dolorosas para que po-damos sacarlas de nuestra memoria (…)
Sabemos que nuestras tierras fueron despojadas en nombre de textos supues-tamente legales que solo reconocían el derecho de los más fuertes (…)
¿Quién puede olvidar a tantos de nuestros hermanos muertos a tiros o los cala-bozos a los que muchos fueron arrojados brutalmente porque no querían aguan-tar mas un régimen en el que la explotación y la opresión eran considerados la justicia

en contraposición al discurso de Balduino, que solo veía ventajas en los años de absoluto terror impuesto por su antepasado:

La independencia del Congo es la culminación de la obra concebida por el genio de Leopoldo II, emprendida por él con coraje tenaz y continuada con perseve-rancia por Bélgica. (...)
Cuando Leopoldo II emprendió la gran obra que llega hoy a su culminación, no se presentó ante ustedes como conquistador sino como civilizador

Como primer ministro del Congo independiente Lumumba tuvo que afrontar inmediatamente un sanguinario caos en toda la nación en el que Bélgica tuvo mucho que ver. Buscó ayuda en Estados Unidos, que no se la dio, por lo que acudió a la Unión Soviética, que se la dio con cuentagotas pero puso en guardia al otro bando de la guerra fría que marcaba la geopolítica mundial.

Todo el "mundo" odiaba a Patrice Lumumba, desde el propio presidente congoleño Kasa-Vubu, que no había sido elegido por el pueblo, sus enemigos políticos, figuras como Mobutu, que aspiraba a tomar el poder aún vendiendo a su pueblo o Moïse Tshombe, el endeudado empresario katangués a quien la anglo-belga Unión Minera del Alto Katanga colocó como presidente de aquella rica región a cambio de que la independizara y provocara una guerra. En el exterior, EEUU porque lo veía como un revolucionario al que controlaría la URSS, Bélgica y otras potencias, por su fuerte carácter y sus convicciones en defensa de su país y África. Todos se unieron para destruirlo literalmente.

Sin haber cumplido tres meses en el poder, el presidente Kasa-Vubu lo destituyó... y Lumumba destituyó al presidente. Hubo un "golpe blando" del sargento Mobutu, elevado a jefe del Ejército. Lumumba fue arrestado.

Como en una película de espías, la CIA también aparece en esta historia, inicialmente trabajando por libre:

El método inicial consistía en envenenar su pasta de dientes o su comida. Para ello, la CIA envió veneno al Congo. El problema era que Lumumba estaba bajo arresto domiciliario y los estadounidenses no podían acceder a su casa. Por lo tanto, el jefe de la estación de la CIA en el Congo en aquel entonces, Larry Devlin, propuso otros métodos, como dispararle con un rifle de alta potencia. Pero, como bien dices, ninguno de estos planes se concretó

relataba en una entrevista el periodista norteamericano Stuart Reid autor de la investigación histórica El complot de Lumumba 

Huyó y volvió a ser arrestado con dos de sus ministros. Lo siguiente fue trasladarlo a Katanga y acabar con ellos de la peor manera posible.

Su humillación fue presenciada por periodistas y oficiales de la ONU. Fue algo terrible, sucedió delante de nosotros, algo muy, muy salvaje. Le vimos pasar frente al Royal, nuestro cuartel general, pero no podíamos intervenir

contó un oficial de los cascos azules.

Individuos borrachos se ocuparon de su despiada tortura antes de ser ejecutado. El cadáver de Patrice Lumumba fue troceaod y disuelto en ácido y policías belgas se deshicieron de él, como relatan en su reciente libro sobre la vida de Lumumba Pablo Arconada y Jara Cuadrado.

Como ha hecho en otras ocasiones, Bélgica acabó reconociendo este crimen, otro más, contra congoleños. En 2000/2001 una comisión parlamentaria concluyó que "ciertos miembros del gobierno belga y otros actores belgas tienen una responsabilidad moral en las circunstancias que llevaron a la muerte de Patrice Lumumba".

De Lumumba solo quedó un diente que estaba en poder de la hija de uno de los policías belgas que participó en aquel crimen. En el acto en el que el primer ministro De Croo se lo entregó a su familia en 2022, además de pedir disculpas dijo:

Puede que los ministros, diplomáticos, funcionarios o militares belgas no tuvieran intención de asesinar a Patrice Lumumba; no se han encontrado pruebas que lo demuestren. Pero deberían haber comprendido que su traslado a Katanga (una provincia del sureste del Congo en plena secesión) pondría en peligro su vida. Deberían haberles advertido; deberían haberse negado a prestarles ayuda para trasladar a Patrice Lumumba al lugar donde fue ejecutado. Optaron por no ver. Optaron por no actuar

Romain Landmeters, profesor de la UCLouvain Saint-Louis, va más allá:

Incluso en los más altos niveles del poder, estaban al tanto del plan para asesinarlo. ¡Hay pruebas concretas que lo demuestran!

ÉTIENNE DAVIGNON Y SUS PRESUNTOS CRÍMENES

es un problema primordial destituir a Lumumba y lograr la unidad de los líderes congoleños en su contra

escribía en un télex en septiembre de 1960 (en otras traducciones leemos "eliminar") el que no era más que un "diplomático en prácticas" en el Congo, lo que hoy llamaríamos un becario, Étienne Davignon. Este texto está reconocido por él mismo que en una entrevista en De Standaard en 2010 se refería a ese télex así:

¿De verdad creen que me refería a la eliminación física de Lumumba?

Faltaría preguntarle quién era él, como cualquier otro diplomático o político belga, para proponer semejante acción contra el primer líder elegido democráticamente de un país que ya era independiente. No obstante no puede extrañarnos su reflexión cuando tenía otras tan alejadas de la cruel realidad impuesta por su país al pueblo congoleño, como éstas, también correspondientes a la entrevista citada:

La colonización belga del Congo tuvo aspectos positivos y negativos. Pero, en general, no hay motivo para lamentarse. No se le puede pedir a esta generación que se disculpe por decisiones tomadas hace 60 o 70 años.
No debemos juzgar los sucesos de 1890 con la perspectiva de 2010. En Ruanda, una disculpa era apropiada, pero en el Congo sería una exageración total [...] También hemos hecho cosas buenas en el Congo

Imaginamos cómo se recibirían unos argumentos parecidos esgrimidos para no juzgar con la perspectiva de hoy hechos sucedidos hace 80 años como, por ejemplo, el Holocausto judío.

Ése y otros télex suyos, junto a muchísima más información, se vieron en una sesión parlamentaria a puerta cerrada celebrada hace 25 años. Entre ellos habría uno en el que preguntaba al presidente de la independizada Katanga, Moïse Tshombe, puesto ahí por los belgas, si deseaba recibir el paquete desde Leopoldville, antiguo nombre de Kinshasa.  Tshombe participó personalmente en las torturas contra Lumumba cuando fue trasladado a la rica región sureña de Katanga.

El juicio que iba a celebrarse ahora partía de una denuncia de la familia de Patrice Lumumba presentada en... 2011 contra una decena de personas implicadas en "una vasta conspiración destinada a la eliminación política y física" de Lumumba aunque la "velocidad" de la Justicia belga hizo que sólo Étienne, pese a sus 93 años, siguiera con vida en la actualidad... A Étienne Davignon se le acusaba de "crímenes de lesa humanidad, detención y traslado ilegal de un prisionero, violación del derecho a un juicio justo y trato degradante". Se libraba del cargo de asesinato, algo en lo que, seguramente, no participó directamente pues Etienne parece ser que era de los que no se manchan las manos y dejan el trabajo sucio a otros.

Nunca sabremos qué camino hubiera tomado el Congo con Patrice Lumumba vivo y políticamente activo si bien no hay duda de que los que lo mataron buscaban la realidad que el país ha vivido desde entonces y por la que unos y otros han controlado a gobiernos corruptos y se han beneficiado de sus recursos durante décadas, dejándole solo migajas y sufrimiento al pueblo que era su legítimo propietario. De una manera u otra, Étienne Davignon fue uno de los que trabajó para que el Congo nunca fuera una nación plenamente soberana y orgullosa, como pretendía Lumumba, y la vida le fue feliz, teniendo en la actualidad un reconocimiento tanto en Bélgica como a nivel internacional tras haber gozado de ella a través de innumerables cargos públicos y privados.

Igualmente, su oportuna muerte le ha librado de quedar condenado, por mucho que las sospechas sean grandes, como un criminal que participó en un crimen horrible y derivó el rumbo de una joven nación y su pueblo hacia el desastre permanente. La Historia lo tendrá que juzgar aunque quienes conocemos lo que pasó y pasa en el Congo siempre lo veremos como un apacible viejecito con un pasado despreciable.

@CongoActual

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Etienne Davignon. Será la Historia quien lo tenga que juzgar

  Se llamaba Étienne, tenía 93 años, lo que lo convertía, más aún si miramos esta fotografía, en un simpático abuelo, quizá bisabuelo, que a...