La llegada de Donald Trump al poder supuso la suspensión de la ayuda de la USAID, principal oficina que gestionaba la ayuda humanitaria, y su posterior supresión. Tras ello, el Departamento de Estado ha creado la Estrategia de Salud Global "América Primero" en la que, conjuntamente con los países receptores de su ayuda, desarrolla millonarias inversiones en sanidad mediante lo que desde EEUU no ocultan que es "un plan que priorizará los intereses de los estadounidenses y hará que Estados Unidos sea más seguro, más fuerte y más próspero". Pero además, la ayuda conlleva una serie de condiciones relacionadas con el acceso a información, desarrollo de empresas norteamericanas y acceso a minerales estratégicos utilizando la ayuda como moneda de cambio.
Seguiremos siendo el líder mundial en salud y la nación más generosa del mundo, pero lo haremos de una manera que beneficie directamente al pueblo estadounidense y promueva directamente nuestro interés nacional. Esperamos hacer realidad esta visión en los próximos meses y años.
de esta manera tan clara y sincera presentaba el Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio la Estrategia de Salud Global "América Primero", que sustituye en parte a la ayuda humanitaria que antes gestionaba la desaparecida USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) tras el giro radical que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca dio en cantidad, estrategia y definición a la ayuda humanitaria de su país.
EL FIN DE LA USAID Y SU AYUDA HUMANITARIA
Sigamos escuchando a Marco Rubio que, desde su puesto equivalente a nuestro "ministro de asuntos exteriores", es el responsable del desarrollo de la ayuda internacional:
..nuestros programas de asistencia sanitaria internacional se han vuelto ineficientes y derrochadores, creando con demasiada frecuencia sistemas paralelos de prestación de servicios de salud y una cultura de dependencia entre los países receptores
En la web de la propia Casa Blanca, se explicaba así el destino de la ayuda internacional y de la agencia:
Durante décadas, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) no ha rendido cuentas a los contribuyentes, canalizando enormes sumas de dinero a proyectos personales ridículos —y, en muchos casos, malintencionados— de burócratas arraigados, prácticamente sin supervisión. (…) Bajo la presidencia de Trump, el despilfarro, el fraude y el abuso TERMINAN AHORA.
En marzo de 2025 quedaron suspendidos el 82% de los proyectos que desarrollaba la agencia y el resto pasaron a ser gestionados por el Departamento de Estado. En verano llegó la supresión definitiva de USAID, una decisión que fue duramente criticada por antiguos presidentes como Barak Obama -demócrata- y el propio George W. Bush -republicano-. Hay que recordar también que en enero pasado EEUU abandonó la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la que era el principal contribuyente.
Las consecuencias de esas decisiones eran comparables en sus resultados a una catástrofe humanitaria, más aún cuando países como Francia, Alemania o Reino Unido recortaron también cientos de millones de ayuda. Con la desaparición de la USAID, según Médicos del Mundo, 95 millones de personas se quedaban sin la atención primaria básica que podría frenar la evolución de enfermedades y muertes, casi doce millones de mujeres -solo en los tres meses de suspensión de las ayudas-, se quedaron sin acceso a métodos anticonceptivos, lo que provocaría millones de embarazos no deseados y miles de muertes de mujeres a consecuencia de partos mal atendidos. La revista científica The Lancet calculaba hasta 2030 catorce millones adicionales de muertes por la supresión de la ayuda, entre ellos 4,5 millones de menores de cinco años. Datos y resultados mucho peores que varias guerras juntas.
UNA NUEVA MANERA DE VER LA AYUDA HUMANITARIA POR ESTADOS UNIDOS
Más allá de la drástica reducción del gasto en proyectos humanitarios y del milmillonario ahorro para la Administración Trump, la ayuda humanitaria de EEUU cambia radicalmente y se podría resumir en que esta ayuda ya no se dará gratis, tendrá como primer y principal objetivo proteger y fortalecer a Estados Unidos y exigirá a los países receptores inversiones y cambios de gobernanza.
Marco Rubio lo explicaba sin ambages el mismo día que desaparecía la USAID y es la mejor fuente que nadie puede negar. El Secretario de Estado se quejaba de que la ayuda de esta agencia a través de los años no había sido lo suficientemente correspondida por los países receptores a la hora de apoyarlos en votaciones internacionales. Uno de sus principales ejemplos era el África subsahariana, que tras haber recibido 169.000 millones de dólares en ayudas desde 1991 sólo había apoyado a EEUU en el 29% de las ocasiones en que habían presentado resoluciones esenciales en la ONU. Desde el 1 de julio, con la desaparición de la USAID, eso se había acabado:
Bajo la Administración Trump, finalmente tendremos una misión en Estados Unidos de financiación exterior que dé prioridad a nuestros intereses nacionales
decía. Se acababa la "beneficencia" para convertir las ayudas en "instrumentos de política exterior estadounidense destinados a promover nuestros intereses nacionales". Lo que fácilmente se traduce en que no recibirán ayuda los países que no sigan las directrices de la Casa Blanca y apoyen a EEUU en sus decisiones y acciones internacionales.
De la misma manera, las ayudas no serán indiscriminadas y se favorecerá "a aquellas naciones que hayan demostrado tanto la capacidad como la voluntad de ayudarse a sí mismas" lo que, si bien parece razonable, puede condenar a pueblos enteros cuyos dirigentes sean incapaces o corruptos o a territorios sumidos en conflictos.
En sus palabras del 1 de julio, Marco Rubio también apuntaba a uno de los objetivos primordiales de la ayuda humanitaria: "catalizar inversiones duraderas del sector privado, incluidas empresas estadounidenses e inversión mundial", además de "contrarrestar el modelo explotador de ayuda de China e impulsar nuestros intereses estratégicos en regiones clave del mundo".
Nadie mejor que él para resumir el próximo rumbo, ya en marcha, de la ayuda humanitaria de Estados Unidos:
Lo haremos dando prioridad al comercio sobre la ayuda, a la oportunidad sobre la dependencia y a la inversión sobre la asistencia
LA PRÁCTICA: LA ESTRUCTURA GLOBAL DE SALUD, SOBRE TODO EN ÁFRICA
Esta "estructura", que en lo que va de año ha firmado numerosos memorandos de entendimiento con, sobre todo, países africanos, refleja perfectamente la nueva concepción de la ayuda humanitaria norteamericana.
Los países receptores se comprometen a importantes aumentos en su inversión en sanidad. El 19 de marzo se habían firmado acuerdos con 27 países, 22 de ellos africanos, con una duración de cinco años que suponen una inversión total de 20.500 millones de dólares. De ellos, EEUU aportaba el 62% (12.700) y el resto de países, el 38% (7.800). En la mayoría de los casos la inversión norteamericana es superior al incremento que el país receptor deberá hacer en inversión sanitaria, salvo en Nigeria (que aumentará 3.000 millones y recibirá 2.100) y Camerún (que aumentará 450 y recibirá 400).
Durante el primer año EEUU se compromete a cubrir el 100% del personal sanitario de primera línea y los productos básicos, que en los cuatro años siguientes se cubrirán con coinversión.
Las ONGs, señaladas como consumidoras de recursos para mantener su existencia son sustituidas por el sector privado y organizaciones religiosas. Y todo ello contribuye a los tres grandes objetivos marcados: hacer a EEUU más seguro, más fuerte y más próspero.
MÁS SEGURO. Se trata de establecer sistemas de vigilancia, con presencia norteamericana sobre el terreno, y evitar que enfermedades mortales lleguen a su país o afecten a sus ciudadanos en el extranjero. Esto incluye invertir en un sistema de datos sanitarios en cada país que controle las enfermedades existentes y los brotes habidos a lo largo del tiempo.
MÁS FUERTE. "Nuestro nuevo programa global de asistencia exterior para la salud no es solo ayuda, sino un mecanismo estratégico para impulsar nuestros intereses bilaterales en todo el mundo. De ahora en adelante, utilizaremos nuestra asistencia exterior para la salud para impulsar las prioridades de Estados Unidos y ayudar a los países a desarrollar sistemas de salud locales resilientes y duraderos". Se vuelve a decir claramente en una nota a los medios de comunicación con motivo del lanzamiento de la Estrategia.
MÁS PRÓSPERO. Las epidemias no solo matan y hacen sufrir a las personas sino que "tienen el potencial de interrumpir significativamente las cadenas de suministro globales y deprimir el comercio global" . Por lo que "Al prevenir los brotes, no solo salvamos vidas, sino que también protegemos a la industria y a los trabajadores estadounidenses", visto estos como un elemento más de la cadena de producción.
En resumen, salvar vidas ajenas... después de protegerse de epidemias, aumentar su poder mundial y hacer más próspera su economía pero, ¿y por qué esa preponderancia de África en sus acuerdos bilaterales? ¿Por la pobreza del continente, por tener millones de personas especialmente necesitadas?
La asistencia exterior de EE. UU. en materia de salud tiene el potencial de ser un contrapeso importante para China, especialmente en África, un continente de importancia estratégica para los intereses nacionales de EE. UU. El continente se encuentra en camino de albergar una cuarta parte de la población mundial para 2050, en comparación con el 10 % en 1960, y alberga 12 de las 20 economías de más rápido crecimiento del mundo.
Se afirma en el Sumario Ejecutivvo de la Estrategia Global de Salud "América Primero", convirtiendo a ésta en un arma en su lucha abierta con China por los recursos naturales africanos.
PERO HAY MÁS: MUCHO NEGOCIO POR DESARROLLAR
También aprovecharemos nuestra ayuda exterior para promover a las empresas e innovaciones estadounidenses en el extranjero, incluyendo la adquisición continua de productos de empresas estadounidenses como parte de nuestros programas de ayuda exterior
son, de nuevo, palabras que aparecen en el Sumario Ejecutivo y que nos llevan a una pregunta: ¿quién proveerá la inmensa cantidad de productos sanitarios, medicamentos, y demás bienes y servicios necesarios para que los países firmantes de los acuerdos bilaterales para desarrollar su sistema sanitario?
En Ruanda ya tienen experiencia en este tipo de acuerdos bilaterales con EEUU con la sanidad como objetivo central y el pasado 5 de diciembre firmaron el segundo, con una inversión de 228 millones de dólares y cinco años de duración. Además de las innegables ventajas para la población ruandesa, en la nota del Departamento de Estado no se olvidaban de la otra parte de estos acuerdos:
Esta alianza también impulsa el interés comercial estadounidense en Ruanda y África en general. Por ejemplo, el acuerdo se basa en la histórica adjudicación que el Departamento otorgó en noviembre de 2025 a Zipline International Inc. para apoyar la construcción de robótica avanzada de fabricación estadounidense para la entrega de productos médicos vitales.
Zipline es una empresa norteamericana de robótica que fabrica y opera con drones para el reparto de medicamentos. En noviembre tenía previsto recibir 150 millones de dólares del Departamento de Estado para ampliar su servicio en varios países africanos, por los que estos países pagarán unos 400 millones. Por esas fechas en Ghana, donde funciona este servicio, existía una viva controversia sobre él y desde algunos sectores se solicitaba la cancelación de un contrato viciado desde su firma, mientras el servicio permanecía suspendido por impago a Zipline de casi dieciseis millones de dólares.
La tecnológica estadounidense Ginkgo Bioworks también se beneficiaba del acuerdo con Ruanda, del que recibiría diez millones de dólares de financiación para la vigilancia de brotes de enfermedades y, en general, en este acuerdo Ruanda abría varias áreas de salud -como la del VIH- a la inversión privada de EEUU y a la implementación de la IA en los diagnósticos médicos.
Parece buen ejemplo de que la ayuda norteamericana en materia de salud revierte al propio país en buena parte a través del negocio que genera para sus empresas, que acaban ingresando gran parte de esas ayudas y de la inversión a la que se tienen que comprometer los países africanos que firman los acuerdos bilaterales.
PERO NO A TODOS LOS PAÍSES LES ENCANTA LA PROPUESTA
Zimbabue rechaza un acuerdo sanitario estadounidense de 350 millones de dólares, alegando preocupaciones sobre su soberanía
este titular de 23 de febrero pasado del medio Zimlive.com sin duda sorprendería a muchas personas. Más aún a quienes no pueden concebir que un país africano rechace ayuda occidental, más todavía si proviene de EEUU, incluso aunque argumente cuestiones de soberanía. Pero a finales de año el presidente había ordenado no proseguir con las negociaciones del memorando de entendimiento que en tantos otros países ha abierto las puertas un acuerdo bilateral.
Dos eran los motivos principales de ese rechazo: EEUU pretendía tener acceso directo a los datos sanitarios del país durante los cinco años del acuerdo. Paralelamente también tenía la intención de acceder a los minerales críticos de Zimbabwe. En Zimbabwe se vive una situación parecida a la de la República Democrática del Congo (RDC) sobre los minerales críticos; primer exportador africano de litio -mineral imprescindible para el auge de las baterías eléctricas-, sus minerales estratégicos son codiciados por EEUU mientras que actualmente están en manos de China, su gran competidor.
Mientras Zimbabwe rechazaba la "ayuda" norteamericana, prohibía la exportación de sus minerales "en crudo", buscando que las empresas foráneas se impliquen en crear una industria de transformación de minerales que deje una mayor parte del beneficio de estos en el país. El rechazo por parte del gobierno zimbabwes de la ayuda de EEUU se produjo a pesar de que se desveló que Zimbabwe será uno de los países a los que el Departamento de Estado no renovará su ayuda humanitaria, según veremos más adelante.
También se han alzado voces contrarias a este tipo de acuerdos por parte de organizaciones y profesionales. Desde el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de África se señalaba la exigencia norteamericana de que los países beneficiados comparta rápidamente información sobre patógenos que puedan crear epidemias, con las que se pueden crear vacunas que, posteriormente, podrían ser vendidas a los países beneficiarios de las ayudas. Esto, además, podría hacer muy rentables las inversiones norteamericanas, pues el retorno de lo invertido en vacunas puede ser hasta setecientas veces mayor.
Asia Russell, directora de Health Gap, organización que fomenta tratamientos contra el VIH, advertía del cambio operado al conceder las ayudas, que antes se hacían con criterios científicos y con completa transparencia mientras que ahora, dentro de una gran opacidad, rigen otros criterios, como el acceso a datos o a minerales críticos. Otra variación es la gran participación en la gestión de los fondos de organizaciones cristianas que, como en países que comparten en número parecido población cristiana y musulmana, puede favorecer a una parte de la población en detrimento de la otra.
EL CONGO, UN CASO MUY ESPECIAL
El 4 de diciembre de 2025 el Acuerdo de paz entre la RDC y Ruanda era refrendado en Washington por los presidentes Kagame, Tshisekedi y Trump. El 4 de diciembre de 2025 representantes de la RDC y EEUU firmaba en Washington un Acuerdo Estratégico por el que el Congo se convertía en socio estratégico y daba todo tipo de facilidades a EEUU para acceder a sus minerales estratégicos. El 26 de febrero los gobiernos norteamericano y congoleño firmaban en Kinshasa un memorando de entendimiento para cooperación en materia de salud. Estos tres acuerdos están íntimamente relacionados.
Mediante ese acuerdo, perteneciente a la Estrategia Global de Salud "América Primero", EEUU aportará 900 millones de dólares a lo largo de cinco años y el gobierno congoleño se compromete a elevar su inversión sanitaria en 300 millones más, teniendo como objetivo primordial la lucha contra el "VIH, la tuberculosis y la malaria, y para mejorar la salud materna, neonatal e infantil", sin olvidar un "Sistema integrado y transparente para la cadena de suministro de datos sanitarios y productos básicos".
En 2024 la RDC era el segundo receptor de ayuda norteamericana, después de Ucrania, y ésta había representado ese año el 70% del total que recibía, 910 millones de dólares... para un año. La ayuda norteamericana abarcaba desarrollo, cultura, protección de la naturaleza, salud, lucha contra el hambre, saneamiento, etc. y llegaba a millones de congoleños y congoleñas mientras en todo el país unas 250 organizaciones nacionales e internacionales trataban de suplir las carencias de un Estado incompetente.
La suspensión de la ayuda de la USAID a principios de 2025 se produjo en uno de los peores momentos para el Congo, con una dura ofensiva del M-23 y una multiplicación de combates, cientos de miles de personas desplazadas vagando por la provincia de Kivu Norte o malviviendo en campamentos y los dos millones de habitantes de la ciudad de Goma aislados tras la toma de la ciudad por los rebeldes. Aunque la ayuda no despareció por completo, muchas organizaciones que las recibían denunciaron haber dejado de percibirlas en su mayoría o totalmente. Entre otros muchos, se paralizó el proyecto para que 250.000 que vivían refugiadas en torno a la ciudad de Goma tuvieran acceso a agua potable. Bruno Lemarquis, coordinador humanitario de la ONU para la RDC declaró que operaciones de agencias de la ONU y ONGs internacionales se había visto gravemente afectadas o directamente interrumpidas.
Un año después, tras un acuerdo de paz -que no ha traído la paz- entre la RDC y Ruanda auspiciado por EEUU y un acuerdo estratégico por el que las empresas norteamericanas podrán acceder a valiosísimas minas con todas las ventajas, se ha firmado un acuerdo que aportará mucho menos dinero que la ayuda que ofrecía la USAID y que obliga al gobierno congoleño a un aumento de inversión -que está por ver si llevará a cabo- con acceso a datos sanitarios congoleños y un especial énfasis en proteger al país donante de brotes epidémicos.
¿TIENE EEUU UN VERDADERO INTERÉS EN "SALVAR MILLONES DE VIDAS"?
firmemos acuerdos bilaterales sólidos que promuevan nuestros intereses nacionales, salvando millones de vidas
Marco Rubio
¿A alguien de quien ha llegado leyendo hasta aquí le queda duda de que el nuevo modelo norteamericano de ayuda a otros países tiene como objetivo y prioridad el propio beneficio de EEUU de diversas formas y pasando sobre quien sea necesario? Diversos documentos y declaraciones de distintos organismos de la Administración Trump así lo reconocen claramente, además del propio Secretario de Estado, Marco Rubio. Pero también esos documentos, declaraciones y Marco Rubio manifiestan -y están orgullosos de ellos- la intención de salvar millones de vidas con esas ayudas y seguir siendo "la nación más generosa del mundo". ¿Es esto así o salvar vidas no norteamericanas no es más que una consecuencia ineludible de unas ayudas que, llevamos viendo ya muchos párrafos, se utilizan torticeramente? ¿Hay un compromiso real de la Administración Trump de ayudar a seres humanos de otros países si no hay beneficio para ella?
Empecemos por reflejar una verdad incontestable: EEUU sigue haciendo una importante aportación a otros países. Un total de unos 50.000 millones de dólares para 2026. Eso sí, un 16% menos que el año anterior y 20.000 millones más de lo que la Administración Trump pretendía. Pero ahora veamos ejemplos del verdadero compromiso, en el caso de la salud, de EEUU con el mundo.
Abandono de la OMS. La Organización Mundial de la Salud es el organismo de la ONU dedicado a la salud mundial y realiza su labor en colaboración con naciones, organizaciones y comunidades buscando la protección de las personas más vulnerables y el acceso universal a la salud. Cualquiera conoce lo fundamental que fue en la reciente pandemia del COVID-19.
EEUU era su principal donante y abandonó la organización a principios de año -por cierto, de manera irregular al dejar varios cientos de millones de dólares sin abonar-. Desde la Casa Blanca dijeron que su país "no ha estado recibiendo mucho rendimiento por nuestro valor, por nuestro dinero, ni por el personal que hemos proporcionado" para justificar una decisión que, según el propio director general de la Organización era de "perder-perder": perdía EEUU y perdía el mundo. Muchas otras voces, incluso norteamericanas, criticaron la decisión:
La retirada de EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud es un abandono miope y equivocado de nuestros compromisos de salud global. La cooperación y comunicación globales son críticas para mantener protegidos a nuestros propios ciudadanos porque los gérmenes no respetan las fronteras
Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos
El abandono no solo perjudica a la OMS, y por lo tanto a su labor mundial, por el descenso de financiación sino porque EEUU, como estamos viendo, está creando una estructura preventiva de salud paralela y que repercutirá en primer lugar, y quizá única, sobre su población.
Presión a Zambia para conseguir minerales a cambio de la ayuda sanitaria. Las negociaciones entre Zambia y EEUU para formalizar un acuerdo bilateral dentro de la Estrategia "América Primero" se encuentran suspendidas desde hace meses. Según publicaba el pasado 16 de marzo The New York Times, tras tener acceso a un borrador del Departamento de Estado, para que Zambia recibiera ayuda -en cuantía menor de la que venía recibiendo- tenía que facilitar el acceso a sus riquezas minerales.
Zambia es el segundo productor africano de cobre, después de la RDC -que es el segundo del mundo- y produce otros "minerales estratégicos" además de tierras raras. 1,3 millones de zambianos con VIH se benefician de esas ayudas que también salvan miles de vidas de personas que sufren tuberculosis o malaria pero no parecen importar si no se aprueba un acuerdo que en su borrador, según la misma información que citábamos, mezcla ayudas para salud y acceso a minerales. La ayuda norteamericana se utiliza como condición para la obtención de beneficios económicos para EEUU, como deja claro el autor del borrador:
Solo lograremos asegurar nuestras prioridades demostrando nuestra voluntad de retirar públicamente el apoyo a Zambia a gran escala
Retirada de toda ayuda humanitaria a siete países. The Atlantic informaba el 22 de febrero de un correo electrónico enviado el 12 de febrero por el Departamento de Estado a su Oficina de Asuntos Africanos en la que advertía de la próxima finalización de toda ayuda humanitaria a siete países africanos, cuyo monto se incorporaría a las ayudas a otros nueve países. El motivo:
no existe una conexión sólida entre la respuesta humanitaria y los intereses nacionales de Estados Unidos
lo que en román paladino quiere decir que EEUU no obtiene nada gastando ese dinero y que no resultan rentables los millones de vidas que ese dinero pudiera salvar en esos siete países.
Ayuda para experimentos que costarán vidas de niños. En febrero se conoció un proyecto para experimentar vacunas contra la hepatitis B en Guinea Bissau que, aunque no parece haber tenido la correspondiente difusión, no podía dejar indiferente. Lo realizaban investigadores de una universidad danesa y EEUU participaba en la financiación. 14.000 recién nacidos serían objeto de estudio sobre los efectos de la vacuna contra la hepatitis B según se administrara al nacer o a las seis semanas.
La OMS recomienda que los países con muy alta prevalencia de esta enfermedad, como es Guinea Bissau, vacunen a los niños al nacer pero este país, se supone que por falta de medios, lo hace a las seis semanas. Obviamente el estudio citado no carecía de medios sino que retrasaba la vacunación de 7.000 niños y niñas durante seis semanas para conocer los efectos que producía lo que, sin lugar a dudas, provocaría la muerte de un número indeterminado de ellos debido a infecciones durante esas seis semanas.
Se estaba ante un claro caso de "experimentación humana" en la que muchas vidas se supeditaban a la obtención de resultados, algo contrario a la ética, según la OMS pues "podría exponerles (a los recién nacidos no vacunados de inmediato) a una alta probabilidad de infección, lo que implica un número significativo de muertes". Esta organización no encontraba evidencias que justificaran esta investigación mientras algunos expertos señalaban que la verdadera intención de la Administración Trump era considerarla innecesaria para retirarla de su sistema de salud.
El 18 de febrero el gobierno de Guinea-Bissau suspendió el estudio.
La Administración Trump ha convertido la ayuda internacional en un negocio que, en primer lugar, protegerá sus intereses nacionales -incluso alterando la estructura mundial de prevención y contra el desarrollo de pandemias- y se utilizará como moneda de cambio o medida de presión -sin importar los "daños colaterales" en vidas humanas- para obtener información, recursos o enfrentar a China en la disputa que ambos países libran, al tiempo que mantendrá la imagen interna de país como el "más generoso del mundo" y salvador de millones de vidas.
@CongoActual



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