La llegada de Donald Trump al poder supuso la suspensión de la ayuda de la USAID, principal oficina que gestionaba la ayuda humanitaria, y su posterior supresión. Tras ello, el Departamento de Estado ha creado la Estrategia de Salud Global "América Primero" en la que, conjuntamente con los países receptores de su ayuda, desarrolla millonarias inversiones en sanidad mediante lo que desde EEUU no ocultan que es "un plan que priorizará los intereses de los estadounidenses y hará que Estados Unidos sea más seguro, más fuerte y más próspero". Pero además, la ayuda conlleva una serie de condiciones relacionadas con el acceso a información, desarrollo de empresas norteamericanas y acceso a minerales estratégicos utilizando la ayuda como moneda de cambio.
Seguiremos siendo el líder mundial en salud y la nación más generosa del mundo, pero lo haremos de una manera que beneficie directamente al pueblo estadounidense y promueva directamente nuestro interés nacional. Esperamos hacer realidad esta visión en los próximos meses y años.
